Desde el pasajero. Mini Cooper D.

Tercera entrega, salimos del segmento de los monovolúmenes para meternos de lleno en el de los utilitarios pijos, caros y enanos por dentro, el amor de las mujeres, que dentro quedan “super cuqui”.

Y es eso, este tipo de coche se suele ver como coche de mujer. Muchos cromados, pijadillas tanto exteriores como interiores, configuraciones estéticas interminables… Pero cuando te sientas en él notas un asiento que recoge el cuerpo, asientos bajos, suspensiones duras aunque relativamente cómodas; en resumen un coche de aire deportivo, que llama a conducir rápido.

Estamos sentados en el lugar reservado al copiloto y nos llama la atención un velocímetro enorme encastrado en medio del salpicadero, donde también se controla la radio, unos mandos del climatizador que forman la insignia Mini, y unas palanquitas muy chulas tipo avión para las ventanas, luces antiniebla, selector de color de la luz ambiente, bloqueo de puertas, luces de cortesía… En fin, un interior muy poco ergonómico aunque una vez acostumbrado es muy fácil de usar.

En cuanto introduces la llave (un tanto rara) en su “ranura”, pisas el embrague y pulsas el start/stop te recibe un sonido tosco, un sonido de un motor diésel que el conductor puede llevar de muchas maneras, ya que responde bien en bajas y altas vueltas, siempre manteniendo un bajo consumo. Lo que dan de sí los 109 caballos es impresionante, en parte gracias al contenido peso del coche.

Interior mini cooper d

En curva el coche transmite seguridad al pasajero, no hace extraños, es relativamente cómodo, es ruidoso, es pequeño, es nervioso, pero el pasajero se encuentra perfectamente disfrutando de los movimientos del conductor al conducir por esa utópica carretera de montaña con cascada y mucha vegetación.

Llegamos al destino, el colegio, salen los niños del cole. Me bajo a abatir el asiento y dejarles entrar mientras discuten qué asiento es para cada cual. Niños, y menos mal. Y digo menos mal porque si no fueran niños no habría manera de encajarlos atrás y no me gusta ir con las rodillas encastradas en el hueco para las piernas gracias al adelantado asiento. Se me olvidaba comentar que el asiento no tiene memoria, después de abatir toca encontrar postura “again”.

Mini cooper d

En autovía el coche es ruidoso, y se nota cada pequeño bache. No en la espalda del ya maltrecho pasajero sino en todo el coche. El coche puede sorprender con un pequeño saltito que le arrastre de lado a lado del carril, en lluvia se notan todos los charcos. El coche transmite muy bien todos sus pesares, tanto a pasajero como a conductor

En resumen, un coche divertido para que te lleven, pequeño por dentro y por fuera, muy “cuco” pero muy distinto de lo que parece por su imagen cuando empieza la marcha.