Aquellas viejas motos de 75

Hasta mediados de los 90, un joven de 16 a 18 años que quería algo más que un ciclomotor sólo podía aspirar a conducir motos de 75 c.c, que era lo máximo que el carné A1 de entonces permitía. Esta clasificación de los carnés dio lugar a una gama bastante amplia de motos de carretera de esta cilindrada, destinada no sólo a transportar a adolescentes aventajados que vacilaban sobremanera con sus vehículos, sino también a servir de escuela de conducción antes de abordar el manejo de motos de mayor cilindrada. Entre sus propietarios, se respetaban ciertas normas no escritas, como la de que si en un semáforo coincidías con otra 75 había que picarse e interpretar la luz verde como la salida de un Gran Premio, o que la moto no podía pasar por el taller más que para lo imprescindible, porque tenía que servir para adiestrarse en la conducción pero también para aprender mecánica, incluyendo los trucajes.

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Honda NS-1

La ampliación de la validez del A1 hasta motocicletas de 125 c.c. supuso en la práctica la desaparición del mercado de las motos de 75, cuando la oferta resultaba ser francamente interesante. En 1995, y centrándonos entre las motos de carretera, se podía elegir, principalmente, entre una Cagiva Prima, una Derbi GPR, una Honda NS-1 y una Yamaha TZR.

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Yamaha TZR 80 N

La Honda NS-1 era la heredera de las Hurricane MBX y NSR, completando una dinastía de motos fiables y de gran rendimiento. La Derbi GPR era el orgullo nacional de la categoría, reflejo en la calle de las motos campeonas del mundo de las que tomaba el color rojo de su pintura, aunque en las últimas versiones lo perdió en beneficio de una decoración en la que predominaban el blanco y el azul. La Yamaha TZR era la alternativa a las Honda sin salirse de la oferta japonesa, y estaba disponible sin carenar (versión N) o carenada (RR). La Cagiva Prima pretendía diferenciarse de la competencia al estilo italiano, con diseño y originalidad, y con detalles novedosos como el compartimento bajo el falso depósito y el arranque eléctrico, pero realmente se distinguía por su estética… ¡Era preciosa!

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Derbi GPR 75

Sin embargo, ninguna de ellas podía competir con sus hermanas mayores de 125, en ocasiones dentro de su misma marca, como en el caso de la Cagiva Mito, la Honda NSR y la Yamaha TZR. Su hueco como motos de iniciación vinieron a cubrirlo las pequeñas 50 c.c. que mantenían la misma estética deportiva, una vez que se eliminó la absurda obligación de equipar pedales en los ciclomotores, poniendo fin a una época que seguro recuerdan con nostalgia quienes aprendieron a llevar una moto subidos en una de estas divertidas 75 c.c.