Desde Rusia con dolor: Cuando cambiar una rueda se convierte en deporte de riesgo

Viajar, conocer mundo, circular con tu coche por países extranjeros… puede resultar una experiencia inigualable. Pero cuando hablamos de circular por Rusia son palabras mayores.

Probablemente la mayoría hayáis visto alguna que otra vez algún vídeo grabado con las camaritas que, cada vez más, montan los conductores rusos en sus salpicaderos. Son las llamadas Dash Cam, y no las utilizan sólo por si captan algo interesante. El motivo principal es el “desamparo” del conductor frente a la picaresca de muchos peatones. Y es que allí, en la Federación Rusa, las leyes del Código Civil siempre responden a favor del peatón en caso de accidente, incluso cuando la culpa es del propio peatón. En cualquier caso, el conductor del vehículo siempre estará obligado a indemnizar a la víctima, aunque no haya tenido ninguna culpa del suceso, y a correr con los gastos de la atención médica que reciba. Si el conductor es culpable, la compensación económica aún será mayor por el daño moral causado. Precisamente, esa es la compensación que buscan los estafadores, quienes son capaces de lanzarse contra un coche en marcha con tal de recibir una cuantía de dinero.

A día de hoy, por suerte, este tipo de fraude se les está complicando a los farsantes. La mayoría de conductores acoplan ya estas Dash Cam a sus vehículos, e incluso algunos modelos las pueden incorporar de serie.

Infracciones de tráfico, accidentes… ¡hasta la caída de un meteorito en los Urales! han sido captados por estas cámaras de salpicadero. Lo que también recogen, a veces, son golpes de suerte para los usuarios de aquellas impracticables vías, como el caso que vemos hoy.

Frío extremo, nieve y niebla, tan comunes en Rusia, son los peores factores con los que encontrarse en carretera y, precisamente, los que se encuentran los dos protagonistas del vídeo. Vladimir pincha una rueda y decide que el mejor lugar para cambiarla es ahí mismo, donde le pilla. Dimitri se acerca peligrosamente a la zona donde Vladimir se encuentra reparando el pinchazo, con tan mala suerte que pierde adherencia y… Ahora juzgad vosotros mismos.

¿Es o no es un golpe de suerte? Tan afortunado es Vladimir que ni siquiera se entera. Imaginaos el susto o, peor aún, el trágico final que podría haber sufrido este hombre.

Pronto volveremos con más vídeos “Desde Rusia con dolor”. Mientras tanto, ya sabéis, conducid con cuidado y con mil ojos en las carreteras.

  • Lola Pardo

    Dash Cam !!! Me parece una buena idea, desconocía su utilidad.